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Saludo del cardenal S.E. el Sr. Cardenal Ricardo María Carles Gordó Arzobispo Emérito de Barcelona al Rvdmo. P. Custodio de Tierra Santa
Reverendísimo Padre Custodio: Paz y bien. Durante la peregrinación institucional que estamos realizando en representación de la Conferencia Episcopal Española, hemos querido venir hasta la casa madre de la Custodia de Tierra Santa para agradeceros cuanto realizáis a favor de los peregrinos españoles, y de todo el mundo, en los distintos santuarios que, desde siglos, tenéis encomendados por el Papa por el amor que San Francisco puso a esta tierra cuando peregrino, y hasta quiso quedarse, porque en ella veía como al quinto evangelio.
Muchos franciscanos venidos también desde España han entregado su vida, algunos cruentamente, en el cuidado de los santos lugares y en la permanencia aquí en tantos tiempos difíciles como se recuerda en la historia de la Custodia y en la historia de la Iglesia. Hasta ahora numerosos padres y hermanos han podido venir de nuestras diócesis de la Iglesia en España. Ante la crisis vocacional que se experimenta en Europa, pedimos al Señor nuevas vocaciones para vuestra Orden franciscana y para los conventos de la Custodia, con el fin de que nunca falten junto al Custodio otros Hermanos Custodios de los Santos Lugares.
En nuestras diócesis en el Jueves y Viernes santo, durante la adoración al Sacramento de la Eucaristía en los -llamados en España- Monumentos, los fieles depositan sus pequeñas aportaciones para Tierra Santa. Sabemos que no son suficientes las cantidades que podemos enviar para tantas necesidades como tiene la Custodia no sólo en los santuarios sino también en las escuelas y colegios y en tantos proyectos de formación a los niños y adolescentes de esta tierra. Por eso desde aquí, al comprobar todo el bien apostólico que desarrolla la Custodia, queremos apelar a la conciencia de nuestros fieles y así lo haremos para que se incremente la ayuda que pueda venir en la comunión de los bienes desde nuestras iglesias particulares.
Cuando los católicos españoles que peregrinan a Tierra Santa vuelven renovados en su fe, hablan de la acogida que los franciscanos les han dispensado en los santos lugares. Por eso, ahora queremos agradeceros esa disponibilidad y atención a la vez que permitirán que les animemos a permanecer aquí a pesar de las dificultades que experimentan en su vida, pidiendo al Espíritu del Señor que les dé el don de la fortaleza.
Como estamos en año santo compostelano, permita que le ofrezcamos, junto a una aportación para el apostolado de la Custodia, una imagen de Santiago el Mayor, el primero que bebió en Jerusalén el mismo cáliz del Señor.
Que Nuestro Señor os bendiga y os guarde.
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